Adiós a un gato que, sin buscarlo, conoció el poder y la fama
Así como en otros tiempos la realidad nos llevó a presentarlo en este sitio por su carisma y simpatía, hoy las circunstancias nos obligan a mencionarlo una vez más, pero por un motivo menos feliz ya que su corazón dejó de latir.
Estamos hablando de Socks, el gato que acompañó a la familia Clinton durante su estancia en la Casa Blanca y que, desde ese entonces, se convirtió en un personaje mediático.
Si bien la información no es demasiado precisa en relación a la edad que tenía la mascota (algunos medios aseguran que había llegado a los 18, mientras que otros sostienen que tenía 20 años), lo cierto es que desde hacía varios meses Socks padecía cáncer en la tiroides y los riñones.

Por ese motivo, sus dueños decidieron hacer a un lado su dolor para evitar que el gato sufriera de forma innecesaria y es así como se opusieron a las posibles operaciones que podrían haber prolongado un poco más su vida.
El viernes, confesó ante la prensa el historiador Barry Landau, un amigo cercano a la familia Clinton, Socks se negó a comer y esa postura del felino actuó como desencadenante de una decisión dura pero inevitable: la de sacrificarlo.
Al dar a conocer esta triste noticia en el sitio web de su fundación, los Clinton despidieron a Socks con palabras de agradecimiento por los lindos recuerdos que dejó en aquellos que tuvieron la suerte de conocerlo y la alegría que él supo darles a ellos, “a los niños y a los amantes de los gatos”, tal como reproduce Vanguardia.
Foto: Flickr
- Categorias: Gatos, Mascotas famosas, Noticas, mascotas de famosos
Artículos relacionados
Conoces la Portada de la Revista?
Desde nuestra portada podrás acceder a todas las noticias, así como a todos los artículos de nuestras secciones: Perros, Gatos, Mascotas ...
Ver portada
Un Comentario al Artículo: Adiós a un gato que, sin buscarlo, conoció el poder y la fama
Deja un comentario!




[...] supuesto, no debemos olvidar que hay mujeres que prefieren a los gatos. Esto es sólo cuestión de gustos, claro. Pero, si conocemos bien a una mujer sabremos qué clase [...]