Carta de una mascota a su dueño
Mi querido dueño, llegué hasta ti como un regalo de reyes. Te gustó muchísimo verme, todavía recuerdo lo contento que te pusiste cuando me sacaste de aquella cajita. Era tan pequeño que cabía en una caja de zapatos.Jugabas conmigo continuamente y hasta te peleabas con tus papas porque querías estar conmigo hasta durmiendo, querías que me acostaran contigo en la cama y tus padres no querían , te decían que dormiría en tu cuarto pero en el suelo, sobre la alfombra.De esto ya han pasado dos años, hemos jugado muchas veces desde entonces y hemos compartido muchos momentos divertidos. Recuerdo también aquel día que se rompió tu bicicleta y te caíste rompiéndote una pierna enterita..Dejaste de querer jugar conmigo pero yo siempre estuve a tu lado.
Me sentaba a tus pies y pasaba las horas junto a ti mientras tu te recuperabas poco a poco de aquella pierna rota y pasabas el tiempo con tu pierna en alto, leyendo, viendo la tele y no se cuantas otras cosas. , decías que estabas aburrido de estar allí, estabas siempre enfadado. Fue entonces cuando llegó ella, esa maquina insufrible que hacia un ruido espantoso. Tu padre te la trajo como algo fantástico y realmente a ti te lo pareció.
Te gustó tanto que desde que llegó esa maquina no volviste a jugar conmigo como antes.
Dicen que se llama playstatión, no se, yo no entiendo de esas cosas, solo se que cuando te quitaron eso que llevabas en la pierna y que te impedía andar, tampoco volviste a jugar conmigo. Ibas al colegio, y cuando volvías, normalmente corrías a por la pelota y me llevabas al parque a jugar contigo, en cambio, desde que llegó esa maquina infernal te metes en tu cuarto y solo le haces caso a ella. Estoy muy triste porque yo te echo de menos y tu no te das cuenta. Hoy tus padres se han peleado contigo porque ya no quieres nunca sacarme y tienen que hacerlo ellos como una obligación bochornosa, y tu madre ha dicho que debían llevarme a la perrera o soltarme en el campo porque ya no me quieres y solo soy una carga para la familia, familia que yo pensé que era la mía.
Ahora sé que no me habéis querido nunca, solo he sido un capricho, un regalo para el niño y nada más. Ahora sé que no os habéis dado cuenta que tengo capacidad de sufrir y que también necesito cariño. Por favor, no me abandones, yo te seguiré queriendo y cuidando de ti siempre. No me abandones, me conformo con poder seguir cuidando de ti a los pies de tu cama . Me conformo con poder seguir diciendo que tengo un dueño.
Artículos relacionados
Comentarios al artículo
1
Fecha: January 31, 2008 at 9:23 pm
[...] cuando son ellos los que nos necesitan a nosotros y vienen a nuestros pies con su pelota en la boca diciéndonos ¿puedes jugar conmigo?¿puedes dedicarme un poco de tu ocupadísimo tiempo? [...]









Últimos comentarios