El perro de salvamento en la nieve.
Un perro de salvamento debe ser eficaz y no dejarse perturbar por las piruetas de los helicópteros y el vaivén de socorristas .Cualquier perro no puede realizar este tipo de tareas, las tareas de salvamento en la nieve.
Antes de participar en este tipo de operaciones debe seguir un curso de formación muy riguroso. Se impone un perfecto dominio de uno mismo. El animal se conduce hasta el lugar del accidente, normalmente se le lleva en helicóptero, y se le baja atado con un cable, el perro debe permanecer tranquilo y dominar su miedo al vacío. Debe aprender a no distraerse por mucho ruido que tenga alrededor de la misión que debe realizar. Una vez que se encuentre en el lugar del accidente el animal empieza su búsqueda meticulosamente hundiendo su hocico en todas partes, buscando “focos de olor” bufandas, gorros, restos de ropas…. etc.
Cuando por fin, el perro localiza algo, ladra fuertemente, mueve la cola y se pone a escarbar en la nieve, imitado rápidamente por su dueño, que lo anima. Una vez ha sido felicitado, el animal es apartado del lugar para que descanse y empiezan los trabajos de excavación con una pala, hasta que se encuentra lo indicado por el animal ya sea ropa, o tal vez un accidentado.
El 80% de este tipo de perros son pastores alemanes, estos perros destronaron de esta labor al conocido San Bernardo y a su pequeño barrilito de ron. Este último se hunde mucho en la nieve y se cansa rápidamente.
En países como Austria, Francia y Suiza, los adiestradores de perros de rescate en la nieve, o de avalancha, se han unido en federaciones que agrupa a todos los equipos del país.
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