Limpieza de las orejas y oídos (2º parte)
Una afección parasitaria o infecciosa se traduce por supuraciones que son de color variable, y que ensucian el pabellón auricular. Si de la oreja de su mascota sale una sustancia oscura o maloliente, llévelo lo antes posible al veterinario pues puede ser síntoma de un otitis, enfermedad que es muy frecuente entre los perros. Esta enfermedad es muy dolorosa y tiene que ser cuidada lo antes posible.
Según las razas, las secreciones del canal auditivo resultan más o menos abundantes. El pastor alemán, por ejemplo, padece frecuentemente dolor de oído, y una abundante producción de cerumen. El canal auditivo está tapizado por una capa celular que contiene un gran numero de glándulas sebáceas que producen cerumen. Éste es secretado en gran cantidad y debe ser eliminado regularmente. De esta manera se evitará la formación de tapones, y también la proliferación de bacterias.
No le ponga algodones en la parte interna de la oreja, ni utilice productos irritantes, como éter, alcohol de 90%, tintura de yodo o agua oxigenada. Para eliminar las impurezas y el cerumen, use un poco de algodón empapado en aceite mineral tibio o productos de higiene que le procurará el veterinario.
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