La personalidad de un perro es compleja y también presenta problemas psicológicos e incluso algunos trastornos. A continuación te orientaremos sobre lo relacionado a los trastornos emocionales en los perros.
Los trastornos emocionales en la psicología canina suelen ser manifestados a través de problemas de comportamiento, siendo los más populares la ansiedad por separación, las fobias, el nerviosismo y la histeria.
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Ansiedad por separación
Actualmente la ansiedad por la separación se ha popularizado mucho más debido a que estamos en un momento en que las personas se están concientizando cada día más con los cuidados y protección de los animales, por lo que, es común ver dueños que engríen en demasía a su mascota y que pasan prácticamente todo el día a su lado. Por ello, cuando debemos separarnos de nuestra mascota y esta no está acostumbrada, se genera un conflicto al romper su rutina y se genera la ansiedad por separación.
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En esta situación el perro entra en estado de estrés al no tener presente al amo sintiendo una necesidad extrema de cariño y atención.
Este trastorno emocional no nos causará mayor problema mientras nuestra mascota sea cachorro o joven, pero en perros mayores o ancianos puede causar cuadros complicados o generar la muerte ya que frente a problemas de salud del tipo digestivo o cardiaco, la ansiedad empeorará el cuadro y también podrá llevar a que nuestra mascota tenga depresión, perdida de vitalidad, e incluso, pérdida del sueño.
Síntomas de la ansiedad por separación
Si nuestro perro presenta más de tres de estos síntomas es factible que nos encontremos frente a un cuadro de ansiedad por separación:
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- Morder los objetos o destrozarlos.
- Orinar y defecar en zonas donde no tiene costumbre hacerlo. Es común que el perro orine en las pertenencias de la persona que extraña.
- Pérdida de apetito que puede llevar a la anorexia.
- Llanto excesivo y ladridos.
- Los perros se ponen hiperactivos y es común verlos trepándose en los muebles, corriendo por la casa, agitándose a un punto de tener la lengua afuera como si tuviera mucha sed.
- Hay otros que al contrario presentan pérdida total de las ganas de correr, o jugar, o se dedican a quedarse quietos en una esquina de la casa.
- Agresividad contra el dueño o alguna persona de la casa, incluso contra otras mascotas del hogar con las cuáles nunca habían presentado problemas.
- Suelen estresarse y comienzan a lamerse de forma excesiva, es común verlos lamerse obsesivamente las patitas sin ningún motivo aparente ya que están limpios y no presentan ninguna herida.
- Muchos se dedican a arañar los muebles como queriendo hacer un hoyo o las bases de las puertas como buscando huir del lugar.
Una forma de evitar que nuestro perro presente un cuadro de ansiedad por separación es tomar precauciones frente a distintos momentos de la vida que marcan la separación de ellos, como son: El salir a trabajar, el regreso de los peques al colegio, las vacaciones familiares, o la separación de sus madres cuando son cachorros. Estos momentos pueden ser menos traumáticos si vamos adaptando a la mascota a los nuevos horarios o cambios de rutina con unas dos o tres semanas previas al momento.