Desorden Obsesivo Compulsivo en perros

No sólo los humanos nos estresamos o aburrimos. También nuestras mascotas, sobretodo los perros sienten esta sensación en muchas ocasiones. Y lo pero de todo es que un comportamiento así en nuestra mascota nos generará más estrés a nosotros y recíprocamente, lo pondrá más nervioso (si cabe) a él, con lo que nos encontraremos en una situación de pez que se muerde la cola.

Un perro con este trastorno puede pasar de ser una mascota afable y cariñosa a un perro potencialmente peligroso, tanto para las personas que lo rodean como para él mismo, ya que muchas veces el DOC genera reacciones extrañas sobre ellos mismos.

Mascota aburrida

¿Qué es el desorden obsesivo compulsivo en perros?

Esta enfermedad puede estar generada por dos motivos muy diferentes y se puede reconocer de maneras diversas. Son comportamientos fuera de lugar con una persona, una serie de objetos o incluso con él mismo. Cosas que pueden parecer tan tontas como perseguirse la cola, ladrar a las bicicletas o defender su plato de comida pueden ser síntomas inequívocos de esta enfermedad.

Mascota agresiva

Si el trastorno está causado por el estrés al que está sometido el perro, lo mejor será buscar una ayuda externa, ya sea el veterinario del animal o expertos caninos que puedan ayudar al perro a sacar ese estrés de otras maneras con un adiestramiento específico. Por contra, si lo que tiene es aburrimiento, sintiéndolo mucho, tendremos que hacer más actividades con él, sacarlo a pasear más a menudo, jugar con él, en definitiva, cansarlo.

Este es uno más de los motivos por los que debemos estudiar bien las razas de perro, ya que hay algunos de ellos como los Doberman o los Bull Terrier que son más propensos a estos trastornos que otros y debemos saber si estamos preparados para afrontar el problema con soluciones reales.

Síntomas

Dentro de los síntomas comunes del Síndrome Obsesivo Compulsivo en perros son: ladridos inexplicables que muchas veces pensaríamos que son al aire; ataque violento a seres inanimados; morderse e incluso generarse heridas en las patas por la forma compulsiva en que las lamen; destrucción de objetos de la casa y mordisquean las flores y plantas haciendo huecos en el jardín.