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El erizo africano

El erizo africano ha ido ganando popularidad en el continente europeo, por ser un mamífero de tamaño pequeño y que en apariencia se parece mucho a los topos.

Este tipo de erizo se caracteriza por tener cubierto el cuerpo con una media de seis mil púas (con las zonas de la cabeza y del vientre totalmente descubiertas, siendo sus púas un instrumento de protección frente a depredadores) y por su gran sentido del olfato, el mismo que le ayuda para alimentarse debido a que cuenta con una capacidad visual menor.

Cuidados del erizo africano

Hay tres puntos básicos que nunca podemos descuidar dentro del cuidado que debe recibir nuestro erizo africano:

  • El peso. Su naturaleza hace que tenga una tendencia a la obesidad por lo que el control del peso del erizo africano es algo que debemos supervisar. Su peso medio es de 400 gramos (según el tamaño) y en el hogar tenemos que controlar el consumo de calorías ya que en cautiverio no realizará el desgaste físico que si realizaría en su hábitat natural al buscar su alimento.
  • Higiene.  La higiene de nuestro erizo africano es muy importante sobre todo en las épocas en que muda púas pues el agua les alivia el dolor que esto les genera, además, es ideal para mantener suave su piel. Para bañarlos necesitaremos utilizar un cepillo de cerdas muy suaves, champú de bebé o de cachorros (mejor aún si contiene avena y nunca uno que contenga aceites como de té pues es tóxico), una toalla y secador de mano.
  • Temperatura. El ambiente en el que criemos a nuestro erizo africano debe mantener una temperatura promedio de 24 grados centígrados evitando el que pase frio porque esto puede generarle a su organismo el querer hibernar y esto podría ser mortal para su metabolismo. Para mantener un equilibrio de sus ritmos cardiacos debemos supervisar que reciban una media de ocho horas diarias de luz, incluso si está durmiendo.

Otros cuidados del erizo africano

Aparte de evitar la hibernación en nuestra mascota, hay un detalle que merece un ítem aparte en el cuidado de los erizos, es la forma de transportarlos para viajar.

Para viajar con el erizo sin que esto le genere traumas debemos: trasladarlo en una jaula especial diseñada con dispensador de comida y agua; evitar que reciba golpes bruscos, rayos solares y corrientes fuertes de viento; si el viaje es largo debemos realizar paradas para verificar que todo esté en orden; si sabemos que el camino contará con movimientos bruscos ya que la carretera no será plana, lo mejor será no alimentarlos al menos cuatro horas previas al inicio del viaje para evitar el uso de fármacos ya que se puede originar un problema en la dosificación o podría resultar ser alérgico.