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Restos de perro prehistórico

Los restos de un perro que vivió hace más de 7.000 años en Siberia, sugieren que el animal, un macho de la raza Husky, probablemente vivió y murió de manera similar a cómo los hacían los seres humanos de ese tiempo y lugar, comía la misma comida, tenía accidentes de trabajo y  su  entierro tuvo todas las características de un entierro humano.

Los restos del perro Husky, sugieren que trabajó junto a los seres humanos a lo largo de su vida.
Un lobo también fue ritualmente enterrado cerca, tal vez, este animal actúe como un protector para los seres humanos en el más allá.

Con base en lo que se sabe de cómo los pueblos indígenas entienden a los animales en el transcurso de los tiempos históricos, la gente que enterró este perro en particular lo vieron como un ser con pensamiento, un ser social, tal vez a la par con los seres humanos de muchas maneras.

Dicho estudio sobre el entierro del Husky, ha sido aceptado para su publicación en el Diario de Antropología Arqueológica de la Facultad de Ciencias Rusa.