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Cómo enseñar al gato a no arañar los sillones

Aunque en ocasiones puede llegar a parecer lo contrario, la realidad es que nuestro gato no araña los muebles, alfombras, sillones, sofás o sillas por gusto, para molestarnos, o para hacernos rabiar. Lo hace de manera instintiva, y se rasca con tres finalidades: limpiar la vaina exterior de las uñas, quitarse las cutículas y, además, […]

Aunque en ocasiones puede llegar a parecer lo contrario, la realidad es que nuestro gato no araña los muebles, alfombras, sillones, sofás o sillas por gusto, para molestarnos, o para hacernos rabiar. Lo hace de manera instintiva, y se rasca con tres finalidades: limpiar la vaina exterior de las uñas, quitarse las cutículas y, además, afilar sus garras. De hecho, podríamos pensarlo como si de una manicura felina se tratara. Si bien no es posible evitar que nuestro gato lo haga (sobre todo porque es un acto tan natural como instintivo), hay muchas cosas que podemos hacer para intentar que, al menos, no lo haga sobre nuestros sillones favoritos. Te ofrecemos algunos de los mejores consejos para evitar que el gato raye nuestros muebles.

¿Por qué los gatos rascan y arañan el sillón, el sofá u otros muebles?

Se trata básicamente de un instinto, completamente natural y normal. Es decir, no es un síntoma de un problema. Por ejemplo, los gatos lo hacen con la finalidad de limpiar la vaina exterior de las uñas, y quitarse las cutículas a la vez que afilan sus garras.

Y también lo hacen con una finalidad aún más importante: dejar marcas de olor, lo que les ayuda a definir su territorio, convirtiéndose en una especie de comunicación con el resto de mininos, ya que les dicen a los otros gatos que ellos han pasado por ahí.

Por este motivo suelen hacerlo en lugares predilectos, en los que se sientan verdaderamente cómodos, como en zonas que habitualmente utilizan para dormir, o en las entradas de las habitaciones.

Invierte en un buen rascador

Cuando el gato clava sus uñas en nuestro sillón favorito es absolutamente normal perder los estribos, gritar y salir corriendo detrás de él. Sin embargo, el minino no solo no entenderá qué está pasando, sino que acabará por molestarle, confundirlo y provocarlo. Por tanto, lo mejor que podríamos hacer en estos momentos es levantarlo con cuidado del sillón y colocarlo inmediatamente al lado de un poste de rascado, para que se vaya acostumbrando a utilizarlo.

Los rascadores, de hecho, proporcionan a los gatos un punto de salida útil para su instinto de rascarse, mientras tratas de cuidar tu sillón favorito. En este sentido, por ejemplo, la mayoría de expertos aconsejan optar por un rascador que tenga un material similar a la tema que le gusta arañar al gato.

La mayoría de los gatos prefieren rascadores hechos de material áspero, que puedan triturar. No en vano, los más útiles suelen ser los postes de rascado que contengan sisal, que consiste en una fibra natural gruesa, ideal porque es lo suficientemente resistente como para resistir su uso repetido, y además, será satisfactorio para rascarse.

Sin embargo, si tu gato araña las patas del sillón, las esquinas del sofá o las patas de la silla, es posible que prefieran un poste de rascado vertical, en lugar de horizontal (de hecho, los postes horizontales suelen ser ideales para aquellos gatos que rascan alfombras).

Si optas por un poste de rascado vertical, debe tener una serie de características básicas. Por ejemplo, debe ser lo suficientemente alto como para que el gato pueda estirarse en él. Y, además, deben instalarse adecuadamente para garantizar que no se muevan o se vuelquen, y terminen asustando al gato en el momento en que lo estén usando.

¿Y cómo ayudar a que el gato los use? Existen algunos consejos de entrenamiento útiles que pueden ser útiles para acostumbrar al minino a rascarse en el poste, en lugar de en los muebles:

  • Haz que el lugar de rascado sea más atractivo. ¿Cómo? Por ejemplo, es de utilidad frotar un poco de hierba gatera, o rociarlo con un poco de aceite de hierba gatera (es una planta que maravillosa a los mininos).
  • Cada vez que tu gato utilice el rascador, acarícialo y mímalo.
  • Muéstrale a tu gato cómo rascarlo utilizando tus propias uñas.
  • Cuelga un juguete sobre el poste rascador, para que golpee contra el poste cuando lo use. De hecho, cuando tu gato golpea el rascador, descubrirá la alegría de rascar el poste detrás de él.

Con un poco de paciencia, y sobre todo algo de constancia (en especial durante los primeros días de uso), son fundamentales para conseguir los mejores resultados. Y es que, si lo conseguimos, no hay duda que habrá merecido la pena.

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