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Cómo presentar al gato con otros gatos

Cuando es la primera vez que vamos a tener un gato en casa (recuerda que la adopción es muchísimo más responsable que la compra), en la mayoría de las ocasiones no supone ningún problema, salvo hacernos al minino y que él, además, se haga a nosotros. Pero no ocurre lo mismo cuando ya hay algún […]

Cuando es la primera vez que vamos a tener un gato en casa (recuerda que la adopción es muchísimo más responsable que la compra), en la mayoría de las ocasiones no supone ningún problema, salvo hacernos al minino y que él, además, se haga a nosotros. Pero no ocurre lo mismo cuando ya hay algún que otro gato en casa, y pensamos tener o adoptar otro. Sabemos por experiencia, y posiblemente ya lo sepas, que los gatos son animales bastante territoriales, a los que no les gustan los cambios y son, en definitiva, muy “maniáticos” con sus cosas. Por tanto, la llegada de un nuevo minino a casa puede llegar a desestabilizarlos un poco. Y, al comienzo, la recepción no es muy adecuada. ¿Cómo hacerlo de forma correcta para evitar problemas mayores?.

Cómo reducir la probabilidad de que puedan ocurrir problemas

Aún cuando el gato que estamos adoptando es bueno con otros gatos del albergue (o de la zona donde se encuentre), siempre existe la posibilidad de que surjan algunos problemas al presentar gatos extraños entre sí. Por suerte, antes de traer el nuevo gato a casa, hay algunas cosas que podemos hacer para reducir con ello la probabilidad de que surjan problemas.

Una opción útil es crear un “territorio” separado entre ambos. Esta área debe estar equipada con alimento, agua, un poste para rascar, una bandeja con arena, acceso a la luz solar natural y, también, algún que otro lugar cómodo para que el nuevo miembro de la familia pueda descansar a gusto.

Los otros gatos, los que ya se encuentran en casa, deben tener su propio territorio separado. Eso sí, debes asegurarte de que ambas zonas dispongan de múltiples escondites para que los gatos, si es necesario, puedan esconderse y retirarse fácilmente.

Tan pronto como el nuevo miembro llegue a casa, lo más recomendable es colocar al minino rápidamente en su “espacio de transición”. Es aconsejable que, al comienzo, pases tiempo con él, al menos una hora. Y trata de hacer lo mismo con el resto de mininos.

Juega con ellos regularmente y obsérvalos atentamente para detectar posibles señales de estrés o ansiedad (como por ejemplo disminución del apetito, sonidos extraños, comportamiento agresivo o excesivo ocultamiento). Si observas alguno de estos síntomas es posible que el gato esté estresado. Si es así, y las señales duran varios días y/o el gato deja de comer, lo más adecuado es consultar al veterinario.

No obstante, es normal que las primeras horas o días alguno de los gatos muestre señales leves de estrés. Debemos darle tiempo para aclimatarse adecuadamente a la nueva situación. Así, si todos los gatos parecen estar cómodos en sus espacios, puedes optar por colocar al nuevo gato en una habitación distinta (eso sí, equipada con las mismas comodidades), luego de dos días. A partir de ahí, puedes permitir que los otros gatos entren al territorio anterior y original del nuevo gato. De esta manera, empezarán a acostumbrarse a su nuevo olor, y empezarán a percibirlo como no amenazante.

Feromonas de gato

¿Sabías que los gatos tienen unas glándulas en las mejillas que producen feromonas? Así, cuando el gato frota su mejilla contra una pared, una silla o su pierna, produce feromonas, que son sustancias químicas útiles para aliviar la ansiedad y proporcionar, además, información sobre el gato que las está produciendo.

Por ejemplo, exponer a cada gato a toallas que han estado suavemente en contacto con las mejillas del nuevo gato (o cualquier otra prenda, en definitiva), es una buena forma de introducirlo.

Una vez hecho esto, puedes empezar a permitir que los gastos tengan un acceso mucho más cercano entre sí, permitiéndoles que se coloquen a ambos lados de la puerta (cerrada) para que puedan olerse el uno al otro directamente. Si los gatos están interesados, se muestran tranquilos y parecen cómodos, puedes permitir que se encuentren entre sí. Abre la puerta de ambas habitaciones y obsérvalos atentamente.

Si algún gato empieza a mostrar signos de estrés o agresión significativos, entonces lo más aconsejable es volverlos a separar de nuevo, y presentarlos más lentamente. Tarde o temprano empezarán a aceptarse. En cualquier caso, recuerda algo fundamental: si utilizamos la paciencia en las etapas iniciales del proceso de introducción, posiblemente aumentaremos las posibilidades de tener un hogar lo más armonioso posible.

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