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Los mejores consejos para que los niños dejen de tenerle miedo a los animales

Aunque la gran mayoría de niños se sienten atraídos por los animales, en especial mascotas como perros y gatos, lo cierto es que también los hay que lo pasan mal cuando se tratan de acercarse a animales, algunos de determinadas especies. Veamos a continuación, los mejores consejos para que los niños dejen de tenerle miedo […]

Aunque la gran mayoría de niños se sienten atraídos por los animales, en especial mascotas como perros y gatos, lo cierto es que también los hay que lo pasan mal cuando se tratan de acercarse a animales, algunos de determinadas especies. Veamos a continuación, los mejores consejos para que los niños dejen de tenerle miedo a los animales.

Los mejores consejos para que los niños dejen de tenerle miedo a los animales

Traer a casa una nueva mascota puede ser un momento de felicidad máxima para los más pequeños, pero también se puede producir una situación de miedo de los animales que para muchos padres resulta inesperada. Ya sea por inexperiencia o por un evento específico, algunos niños temen a ciertos animales de una manera que impide la interacción con amigos y familiares. Ayudar a tu hijo a superar esos miedos, o al menos aprender a manejarlos de manera efectiva, puede ser un poco complicado, pero no imposible.

Piensa que todos tenemos un miedo irracional o dos. Como adultos, probablemente hemos aprendido algunas habilidades para lidiar con esos miedos, ya sea enfrentándolos, evitándolos o alguna otra táctica. En el caso de los niños, necesitan aprender algunas de esas mismas habilidades y necesitan nuestra ayuda para hacerlo. Es posible que no comprendamos el miedo de nuestro hijo a un gatito inofensivo o un perrito lindo, pero no tenemos que obligar nunca al niño a que toque o coja al animal. Lo primero de todo es intentar resolver la fuente del miedo y ayudar a tu hijo a enfrentarlo para que desaparezca por completo.

Entiende el grado de miedo

En primer lugar, debes determinar si la reacción de tu hijo a un animal es un miedo «simple» (miedo a lo desconocido, relacionado con una etapa de desarrollo) o una fobia más intensa.

Una fobia es un miedo llevado al extremo, que interfiere con la capacidad de realizar las actividades diarias normales. Por ejemplo, si caminas por la calle con tu hijo y veis al perro de un vecino, el miedo puede manifestarse cuando tu hijo se aferre un poco más a ti al pasar; la fobia puede manifestarse como un colapso total, en el que el niño se niegue a caminar.

También hay personas, niños y adultos por igual, a quienes simplemente no les gustan los animales. Esto es más indiferencia que miedo. Es bastante normal y debe respetarse. No puedes obligar a tu hijo a que le gusten los gatos o las aves, y si no interfiere con las actividades regulares, probablemente no sea necesario tratar de forzar el problema.

Descubre porqué tiene miedo

Otra de las cosas que debes hacer es descubrir el porqué del miedo. Si el niño ya se comunica con el lenguaje, tienes que hablar con él o ella, el porqué le teme a ciertos tipos de animales. En el caso de que haya sido por cualquier evento concreto, es mejor hablarlo con tranquilidad y hacer entender al niño que el hecho de que por ejemplo el gato de un amigo le haya arañado no significa que todos los gatos le vayan a hacer lo mismo.

Ayudar a un niño a separar una experiencia única de las experiencias generales, o la verdad de algo que le hayan contado, puede ayudarlo a separar el miedo de la realidad. Luego, puedes comenzar a tratar de encontrar una manera de ayudar a su hijo a manejar el miedo de manera más efectiva y tal vez incluso ir más allá.

Da ejemplo con algún animal

Dependiendo del miedo, puede ser apropiado ayudar a tu hijo a enfrentarlo. Encuentra maneras de darle a tu hijo experiencias positivas con el tipo de animal y aprenda sobre las formas correctas de interactuar con los animales. Por ejemplo, si tu hijo tiene miedo de los perros pequeños, puedes llamar a un amigo con un perro pequeño como mascota para que lo ayude. Tu amigo puede hablar con tu hijo sobre el perro, lo que le gusta y lo que no, su personalidad, etc. Después de aprender sobre el perro, encontrarse con él en un ambiente controlado por un período corto (y tal vez por períodos más largos a medida que pasa el tiempo) puede ayudar a sellar esa comprensión.

Empodera a tu hijo

Los niños a menudo piensan que si tienen miedo a los animales, no hay nada que puedan hacer para sentirse de manera diferente. Enséñale a su hijo que incluso cuando realmente tiene miedo de algo, puede superar su miedo enseñándose a sí mismo a enfrentarlo. Admite que es difícil, pero díle que si puede ser valiente, puede hacer que su miedo desaparezca. Señala ejemplos de tu propio pasado cuando superaste algo que te puso nervioso o asustado, como andar en bicicleta solo por primera vez, para recordarle que puede enfrentar estos desafíos.

Enseña el niño a conocer bien a los animales

Ayudar a tu hijo a comprender que los animales tienen personalidades, como los humanos, y que todos son un poco diferentes, puede ayudar a tu hijo a separar el miedo irracional a los animales en general de las relaciones con animales específicos. Es posible que el miedo o la fobia no se resuelvan por completo, pero con pasos pequeños y comprensivos, puede aliviar ese miedo.

Haz que sea un reto interesante

No desees que tu hijo vea este proceso como una tarea rutinaria, o como algo que está obligado a hacer. Haz que se emocione diciéndole lo valiente que es cuando se siente al lado de un perro sin escapar. Una manera de inspirar a un niño o una niña a enfrentar sus miedos es enseñarle a usar esa imaginación ávida para darle más coraje en lugar de asustarla más. Ayúdale a identificarse con su superhéroe favorito y deja que use una capa cuando esté cerca de animales para aumentar su confianza.

Acepta como es tu hijo

En el caso de que no haya manera que el niño pierda ese miedo a un determinado animal, no tienes porque forzarlo a nada. A veces los miedos y las fobias permanecen. Quizás puedas volver a abordar los problemas cuando tu hijo sea un poco mayor, o tal vez no. No forzar el problema podría ser lo correcto. Como muchos adultos tienen miedos, racionales o no, tu hijo puede tener este miedo y todos deben aceptarlo y ayudarlo a manejarlo.

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