Setter Irlandés: características, cuidados y consejos

¿Estás pensando aumentar la familia con un miembro de cuatro patas? ¿No sabes qué raza te conviene? Quizás, si conocieras al Setter Irlandés: características, cuidados y consejos, lo tendrías mucho más claro. Setter Irlandés: características Lo primero que debes conocer son las características del Setter Irlandés, un raza que tiene su origen en Irlanda, allá […]
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¿Estás pensando aumentar la familia con un miembro de cuatro patas? ¿No sabes qué raza te conviene? Quizás, si conocieras al Setter Irlandés: características, cuidados y consejos, lo tendrías mucho más claro.

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Setter Irlandés: características

Lo primero que debes conocer son las características del Setter Irlandés, un raza que tiene su origen en Irlanda, allá por los albores del siglo XVIII, donde era usado como perro de caza, por su extrema habilidad. Con el tiempo, esa habilidad se ha ido perdiendo, y el Setter Irlandés se ha convertido en un reseñable compañero doméstico.

El caso del Setter Irlandés es curioso pues, en tres siglos de historia, ha tenido dos variantes en las que la diferencia de color es notable. Esta raza comenzó teniendo un precioso pelaje blanco y rojizo. Con el paso del tiempo, el color rojo ha ganado terreno y se ha convertido en el tono dominante de la raza. ¿El motivo? Selección genética pura y dura.

De hecho, a finales del siglo XIX, la admiración por los primeros Setter Irlandeses de color rojo era tal, que dominaron las principales ferias y exposiciones caninas de Europa y América.

A día de hoy, las características del Setter Irlandés han cambiado muy poco con respecto al que deslumbró en dos continentes hace siglo y medio.

Se trata de un perro de tamaño mediano que cuya altura oscila entre los 55 y los 70 cm en los machos, y 55 y 65 cm en las hembras.

El peso también varía según el sexo y los machos se mueven entre 20 y 30 kilos, mientras que las hembras están entre 18 y 25 kilos.

El color del pelo del Setter Irlandés, como hemos comentado, es rojo oscuro. Un pelo que es más fino en la cabeza y las patas, mientras que es algo más largo y duro en el resto del cuerpo. Cuerpo que es mayormente atlético y con una cola de longitud media.

La esperanza de vida del Setter Irlandés es de 12 años de media. El motivo de que sea tan baja es su propensión a la atrofia de retina, displasia de cadera, eplilepsia o megaesófago.

Si te parecen medidas poco adecuadas a lo que buscas, quizás puedas mirar otras razas de perros medianos y ver cuál se adapta mejor a tu estilo de vida.

Setter Irlandés: cuidados

A pesar de ser una raza de perro muy fácil de manejar y muy dócil, los cuidados del Setter Irlandés son imprescindibles para que esté lo más cómodo posible.

Por ejemplo, es conveniente que le peines a diario para evitar nudos y enredos en su pelo. Tampoco está de más bañarlo cuando estimes oportuno, algo que puedes ser semanal o quincenal.

Todo dependerá del ejercicio que haga, pues conviene que le des paseos largos de 60-90 minutos. Un consejo, si no estás para mucho trote, es llevarle a una zona amplia y segura para soltarle y que corra.

De hecho, el Setter Irlandés necesita espacios amplios, zonas verdes y sin demasiada aglomeración, precisamente para correr libre y cansarse lo más posible, pues tiene que quemar energía a diario.

Por otro lado, no está de más darle una alimentación controlada, saludable y equilibrada, pues son propensos al sobrepeso, especialmente si lo tenemos en una gran urbe donde no puedan correr y moverse todo lo que necesiten

Y es que el Setter Irlandés es una raza muy activa y no para de jugar, y de reclamar atención. Eso sí, lo hace de forma cariñosa, pues es una raza afectuosa como pocas. Demuestra su cariño a diario a la familia y no tiene problemas con otros miembros. Eso sí, lo más recomendable es adiestrarle desde pequeño para que se comporte

Además, es un perro que siempre está feliz, es extremadamente listo y le gusta tener su punto de independencia. Incluso se lleva de maravilla con otros animales, incluso con gatos. Y es que el Setter Irlandés no es nada agresivo, ni tiene sentimiento de pertenencia. Todo lo contrario, es un perro muy amigable que dará la bienvenida a todo el que pase a tu casa.

Setter Irlandés: consejos

Para terminar, te dejamos algunos consejos sobre el Setter Irlandés que te vendrán de maravilla, sobre todo si es la primera vez que lidias con esta raza.

  • Espacios amplios – Si vives en la ciudad, en una casa pequeña, el Setter Irlandés no es tu perro. Esta raza requiere espacios amplios, salidas continuas y zonas abiertas en las que correr como si no hubiera un mañana. Si no le cansas, se pondrá muy pesado en casa y la gran ciudad, en muchos casos, no es el mejor sitio para hacerlo.
  • Viajes – El tamaño del Setter Irlandés complica sobremanera el poder llevarle en transportes habituales. No obstante, con una buena educación y adiestramiento, es posible que consigas que permanezca tranquilo todo el viaje. Si lo logras, tendrás al perro más feliz del mundo porque nada les gusta más que hacer planes con sus dueños.

  • Ejercicio diario – El ejercicio diario es fundamental para un Setter Irlandés y debes tenerlo en cuenta antes de lanzarte a por uno. No sólo le tendrás que dar paseos largos, sino que tienes que ejercitarlo con rutinas específicas. Ir a buscar el palo, la pelota, buscar premios o cavar. Lo que sea pero que se canse todo lo que pueda.
  • Convivencia – Adiestramiento mediante, el Setter Irlandés debería ser capaz de convivir, en armonía, con gatos, con otros perros y con niños pequeños. De hecho, los niños pequeños son sus favoritos a la hora de jugar. En cuanto a los adultos, el Setter Irlandés necesita la compañía de adultos activos y con mucha actividad física diaria.

  • Precio – Siempre recomendamos que adoptéis, aunque con determinadas razas, es complicado por su gran demanda. Así, conviene que sepas el precio del Setter Irlandés, por lo que pueda pasar. Un precio que ronda los 600-700 euros siempre que esté inscrito en la LOE. Si quieres un ejemplar que, además, tenga pedigrí, el precio puede superar los 1.000 euros. A estos debes sumar una media de gastos de 50 euros al mes. Es decir, 600 euros anuales.

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