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Lobo blanco: características y alimentación

Hablar del lobo blanco es hablar de una de las especies de lobo más bellas y fascinantes del mundo animal. Obviamente, no es un animal al que todo el mundo pueda acceder con facilidad, por lo que te vamos a contar todo sobre el lobo blanco: características y alimentación Lobo blanco: características y alimentación Antes […]

Hablar del lobo blanco es hablar de una de las especies de lobo más bellas y fascinantes del mundo animal. Obviamente, no es un animal al que todo el mundo pueda acceder con facilidad, por lo que te vamos a contar todo sobre el lobo blanco: características y alimentación

Lobo blanco: características y alimentación

Antes de entrar de lleno con el lobo blanco: características y alimentación, conviene poner en contexto a este precioso animal. Y es que su pelaje blanco, sin duda lo más llamativo, tiene una labor fundamental para el lobo blanco: protegerle de las bajas temperaturas.

Con esta protección, el lobo blanco es capaz de sobrevivir en las zonas más inhóspitas y duras del planeta. Obviamente, su día a día no es como el común de los animales. Sólo por eso, ya resulta interesante conocer todo sobre el lobo blanco: características y alimentación.

Pero si a ello le sumamos que el lobo blanco podría ser un animal ancestral con millones de años, la cosa mejor más todavía. Algunos expertos aseguran que el lobo blanco es una evolución de otra raza canina que podría haber vivido hace 50 millones de años.

De hecho, se estima que fue en la Edad de Hielo cuando desarrollaron este pelaje, para poder afrontar temperaturas extremas. Unas temperaturas que también soportan gracias a su capacidad de acumular grasa en el cuerpo, lo que les permite pasar varios días sin comer. Sin duda, un animal fascinante

Lobo blanco: características

Las características del lobo blanco o lobo ártico, como también se le conoce, comienzan con su tamaño, pues este tipo de lobo es más pequeño que el lobo común. A pesar de ello, el lobo común está en una horquilla de uno a dos metros de largo, contando la cola.

En lo que respecta a la altura, el lobo blanco se mueve entre 60 y 80 centímetros, también más pequeño que el lobo común. En cuanto al peso, la media del lobo blanco gira en torno a 45 kilos. Pero a lo largo de la historia se han encontrado ejemplares de hasta 75 kilos de peso.

La esperanza de vida del lobo blanco se mueve entre los 7 y los 10 años, pero ha habido ejemplares que han rozado la veintena. Aunque no es lo habitual. En los casos de mayor longevidad, los lobos blancos vivían en cautividad y el hábitat no era en el que se crían normalmente.

Como pasa con muchas otras especies, el lobo blanco macho es más grande y corpulento que la hembra. En ambos casos, lo normal es que tengan las orejas pequeñas, lo que les permite retener una temperatura corporal adecuada, incluso en temperaturas extremas.

Lo curioso del pelo del lobo blanco es que cuando nacen es de color gris. A medida que pasa el tiempo, el pelo se va aclarando hasta coger el tono blanco tan característico y reconocible de la especie. El cachorro de lobo tendrá el pelo completamente blanco antes de cumplir tres meses. Si todo va bien.

Los ojos del lobo blanco pueden ser de muchos colores, pero los más habituales son marrones oscuros o amarillentos brillantes.

Obviamente, el lobo blanco es un animal rápido, ágil y muy inteligente. Esta especie vive, sobre todo, en la islas árticas de Canadá, así como en la costa norte y este de Groenlandia y en diversas zonas de Estados Unidos. Eso sí, no es un animal que viva en los grandes bloques de hielo, aunque podrían sobrevivir ahí.

El lobo blanco se mueve en zonas complicadas y con inviernos largos y duros. Estas condiciones extremas en las que viven, les permiten mantener su estado salvaje y su medio natural. Y es que el ser humano tiene complicado acceder a zonas de climas tan duros. Estamos hablando de inviernos de hasta -30º. Imposible soportarlo para un organismo humano

Obviamente, a pesar de las condiciones climáticas, el lobo blanco consigue reproducirse y mantener la especie. Para ello, el lobo blanco se mueve en manadas pequeñas, con un macho alga y una hembra beta que dominan el grupo. Precisamente esta pareja es la encargada de perpetuar la especie en cada manada.

Si la mandas es más numerosa, las relaciones son más amplias y los lobos de rango raso también se reproducen.

A la hora de dar a luz y proteger a las crías recién nacidas, el lobo blanco buscar agujeros en el suelo, cuevas, incluso nidos de pájaros accesibles. Hacerlo sobre el hielo o la roca en pleno temporal resultaría fatal para las crías.

A la hora de dar a luz, las hembras suelen hacerlo a finales de la primavera, poco antes que lo hace el lobo común. Las madres se quedan con las crías hasta que éstas tienen dos años y luego las dejan por su cuenta y riesgo. Por otro lado, las hembras de lobo blanco no suelen tener demasiadas crías a lo largo de su vida.

Lobo blanco: alimentación

La alimentación del lobo blanco, como era de esperar, es a base de carne. Y en este caso, de carne de otros animales.

Es habitual ver al lobo blanco cazar o comerse focas enormes de la zona ártica de Canadá. No obstante, no es el único animal que come. Aves, zorros, conejos, liebres… En una zona tan extrema, el lobo blanco no se puede permitir dejar pasar una presa, pues podría no ver otra hasta varios días más tarde

Por tal motivo, el lobo blanco ha desarrollado la capacidad de almacenar grasa en el interior de su cuerpo y poder pasar así varios días sin comer. Esto le ha permitido sobrevivir durante, según expertos, millones de años.

A la hora de cazar, la inteligencia del lobo blanco está contratada. Implican a toda la manada y, en vez de correr tras la presa, las persiguen de forma constante hasta que acaban por agotarlas. Una vez la tienen, el lobo blanco puede llegar a comer hasta 10 kilos de comida de golpe.

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